Pensar en variantes: la habilidad más transferible del ajedrez
Una de las primeras cosas que aprendés cuando mejorás en ajedrez es a calcular variantes. Es decir, pensar “si yo juego esto, él responde aquello, entonces yo hago esto otro…”.
Parece obvio, pero la mayoría de la gente no piensa así en la vida real.
El error del pensamiento lineal
En los negocios y las inversiones, es común ver gente que piensa en un solo paso:
- “Voy a bajar los precios para vender más”
- “Voy a comprar esta acción porque está subiendo”
- “Voy a contratar más gente para producir más”
El problema es que el mundo responde a tus acciones. Y esa respuesta cambia el escenario.
Pensar como ajedrecista
Un ajedrecista entrena para pensar en secuencias:
- Si bajo los precios → ¿qué hace la competencia? ¿Y después?
- Si compro esta acción → ¿qué pasa si el mercado cae un 20%? ¿Puedo sostenerla?
- Si contrato más gente → ¿tengo el flujo de caja para sostenerlo 6 meses sin ventas?
No se trata de predecir el futuro (imposible), sino de explorar las ramas del árbol de decisiones antes de comprometerte con una línea.
El concepto de “línea forzada”
En ajedrez existe el concepto de línea forzada: una secuencia donde las respuestas del rival están prácticamente determinadas porque solo tiene una jugada razonable.
En los negocios, las mejores estrategias crean situaciones similares: movidas donde la respuesta del mercado, la competencia o el cliente es predecible.
Por ejemplo:
- Si bajás los precios drásticamente, la competencia tiene que responder o perder mercado
- Si publicás contenido valioso gratis, tu audiencia tiene que considerarte cuando necesite pagar por algo
Ejercicio práctico
La próxima vez que tomes una decisión importante, hacé este ejercicio:
- Escribí tu movida
- Escribí las 2-3 respuestas más probables del “otro lado”
- Para cada respuesta, escribí tu siguiente movida
- Repetí una vez más
Vas a notar que algunas líneas terminan mal. Mejor saberlo antes de jugar.
En ajedrez decimos que “las amenazas son más fuertes que las ejecuciones”. A veces basta con tener la variante calculada, sin necesidad de jugarla.